
Redes sociales y su impacto en el balance de dopamina
¿Te has preguntado por qué sientes la necesidad de revisar tu celular cada vez que recibes una notificación? La respuesta puede estar en la dopamina, conocida como “la hormona de la felicidad”.
Por Mariana Aguirre.
Este neurotransmisor está asociado a la memoria, aprendizaje, atención, movimiento, estado de ánimo, pero especialmente al sistema de recompensa del cerebro y a la motivación. A nivel químico, cuando realizamos una acción que tiene un resultado positivo -recibir una felicitación, lograr una meta, o en tiempos digitalizados, unos likes– se libera dopamina. Esta descarga de placer actúa como un refuerzo que motiva al cerebro a volver a realizar una acción en busca de la misma sensación.
Paola Dinamarca, Directora de la escuela de Psicología de la Universidad de La Serena, explica que la dopamina se “libera cuando anticipamos o recibimos algo que el cerebro considera valioso, como la comida, el sexo, un logro, el afecto, porque participa en algo que se llama el circuito de la recompensa, y por lo tanto refuerza conductas que llevan a tener una retribución”.
¿Cómo se vincula con las redes sociales? Ver videos de gatitos o interacciones de redes sociales como likes, publicaciones o mensajes, influyen en la cantidad de dopamina generada y en el balance de esta misma. Ocurren los denominados “subidones de dopamina” que no provienen de un esfuerzo prolongado o logros reales, sino de recompensas instantáneas que las redes sociales nos entregan o que esperamos de ellas. Las gratificaciones actúan como una forma de “aprobación social”, según señala el psicólogo Lukas Vignaux Díaz, quien además agrega que estas señales dentro de la red social son las que nos motivan a seguir publicando en orden de repetir el patrón de conducta y obtener esta validación cuantificable.
Según explica Anna Lembke -autora de Dopamine Nation: Finding Balance in the Age of Indulgence– a National Geographic, la dependencia a las redes sociales puede asimilarse a los efectos que tiene la adicción a las drogas o el alcohol, debido a que los altos niveles de dopamina liberan a su vez placer. Paola Dinamarca argumenta que esto se debe al carácter impredecible de las redes sociales, lo que refuerza el hábito de revisar constantemente los dispositivos, potenciando las conductas adictivas -no genera un síndrome de abstinencia como lo hacen las drogas-, que al tratarse de validación instantánea, altera el sistema de motivación del cerebro.
De acuerdo al Digital 2025: Global Overview Report, el uso diario promedio de redes sociales entre mayores de 16 años a nivel mundial es de 2 horas y 21 minutos. No obstante, Chile supera esta media, posicionándose en segundo lugar mundial con un promedio de 3 horas y 39 minutos. El mismo estudio indica que entre las principales razones detrás del uso de redes sociales, está para llenar tiempos de ocio.
La dependencia a las redes sociales y la exposición prolongada a las pantallas, afecta distintos factores como el autoestima y la calidad del sueño. Lukas Vigneaux Díaz, psicólogo, señala que “para restablecer los niveles de dopamina, lo ideal es limitar el uso de las redes sociales y enfocarse en otro tipo de actividades como realizar ejercicios aeróbicos, leer, aprender un nuevo hobby, pintar” entre otros pasatiempos, considerando el circuito de recompensa cerebral, que nos genera la motivación para repetir acciones.
La dopamina, motor de la recompensa y la motivación, está detrás de la necesidad constante de revisar el celular, pero también puede activarse con actividades que no dependen de una pantalla y aún así te pueden hacer “sentir bien”. Desconectarse puede ser la vía más saludable para reconectar con uno mismo.