
Junta de Vigilancia Río Elqui reanuda siembra de nubes
La organización utilizará métodos aéreos y terrestres en un intento por aumentar las cifras de precipitaciones en la provincia de Elqui.
Por Esteban Sandoval
Debido a la sequía que ha afectado a la región durante las últimas décadas, el año 2024 la Junta de Vigilancia Río Elqui y sus Afluentes (JVRE) llevó a cabo un plan piloto de estimulación de nubes; esta es una técnica de modificación climática, la cual estimula o aumenta las precipitaciones a partir de nubes ya existentes.
Este año la JVRE dio inicio a un nuevo proyecto el 12 de junio, el cual tuvo una inversión de $6.000 millones de pesos. Alex Cortés, gerente de esta organización, calificó a esta iniciativa, que finalizará en agosto, como «la continuación del proyecto iniciado el año anterior”.
Durante este periodo se llevará a cabo la siembra de nubes a través de dos métodos: terrestre y aéreo. El primero ya está siendo utilizado y consiste en emplear diez generadores, los cuales “están instalados en puntos estratégicos”. Estos queman yoduro de plata que combustiona y a través de las corrientes ascendentes, sube hasta llegar a las nubes.
En el caso de la técnica aérea, Alex Cortés explicó que “se utiliza un avión, el cual establece un perímetro donde se rocía con yoduro enfriado a las nubes”. Este año la aeronave tiene la posibilidad de realizar cinco vuelos que serán distribuidos entre las localidades de Vicuña, Paihuano y Monte Grande, donde las precipitaciones que caigan podrán ser almacenadas en el embalse Puclaro y otra área entre el complejo fronterizo Juntas del Toro y la mina El Indio.

Fotografía: Río Elqui
El avión destinado para esta operación se encuentra en el aeropuerto de Tobalaba (Santiago), donde está siendo equipado con los instrumentos necesarios para su funcionamiento, por lo que se espera que pronto esté listo para trasladarse al aeródromo de La Serena.
La diferencia entre ambas técnicas se halla en que esta última, al utilizar un componente a temperatura ambiente, hace que genere lluvia más rápido, ya que no necesita enfriarse. Por otro lado, los generadores pueden funcionar de manera automática y en la noche, si detectan las condiciones necesarias, algo que no se puede lograr con el avión. No obstante, el gerente de la Junta de Vigilancia Río Elqui y sus Afluentes enfatizó: “el bombardeo de nubes no es magia, se requieren ciertas condiciones climáticas para funcionar, la cual es que las nubes contengan suficiente humedad, pues este método no genera agua desde cero, solo maximiza la precipitación existente”.

Fotografía: Río Elqui
Debido a que existe el debate sobre la efectividad de esta herramienta, la organización hizo un contrato con el Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas para que se encargue de evaluar el funcionamiento a través de unas sondas meteorológicas, las cuales permitirán registrar el perfil atmosférico y también contarán con una red de pluviómetros que servirá para realizar un análisis entre la cantidad de agua pronosticada y cuanta precipitó finalmente.
A pesar de las dudas que existen sobre el funcionamiento de este método, Alex Cortés detalló: “esperamos que al utilizar la siembra de nubes se logre llegar a los volúmenes de precipitaciones anunciadas, algo que ocurre ocasionalmente y en el caso de tener un aumento será significativo para nosotros”.
Finalmente, el gerente de la JVRE explicó que ante la complicada situación que está afectando a la Región de Coquimbo, los actores públicos-privados se encuentran trabajando en otras soluciones para amortiguar los efectos de la sequía en la región, entre la que se encuentran el reúso de aguas residuales, la construcción de desalinizadoras y la gestión inteligente de pozos para optimizar el uso sostenible y eficiente del agua subterránea.
A medida que se vaya llevando a cabo esta estrategia, se tendrá que esperar los resultados posteriores del monitoreo realizado por CEAZA para saber si la siembra de nubes demuestra generar un aumento en las precipitaciones; de ser así, podría convertirse en una de las principales políticas para asegurar el recurso hídrico en la región.